El Vaticano investiga si el accidente de Robert Kubica fue un milagro
Me acabo de quedar sin palabras al leer esta noticia en Marca.
En ella se dice que tras hacer públicos los datos oficiales del accidente del piloto polaco, Robert Kubica, ni lo ingenieros se explicaban cómo podía haber salido ileso, ya que, al aprecer, el Hans (El collarín que llevan los pilotos) sólo soporta fuerzas de como máximo 45G y el impacto fue a 78G, a 230km/h.
El Vaticano, ni corto ni perezoso, rápidamente ha comenzado una “invesigación” (me río yo de sus investigaciones) sobre los milagros de Juan Pablo II, y Kubica podría ser llamado a testificar (En serio, no es broma ¿Os imagináis cómo podría ser la testificación? xD). Al parecer, el difunto Papa pudo haber tenido algo que ver en que saliera ileso del accidente, ya que su nombre está escrito en el casco del piloto.
Porque es más creíble que fuera Juan Pablo II gracias al cuál no le pasó nada a Kubica. Ni las normas de seguridad, ni las medidas de seguridad de los circuitos y de los coches, porque los ingenieros que se encargan de eso se dedican a comerse los mocos.
No se si me pasará sólo a mí, pero cada vez veo a la iglesia como algo más estúpido, innecesario y sin sentido…

















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Entre que proclamaron la desaparición del Limbo (así porque sí xD) y esto, la iglesia católica está perdiendo muchísima fuerza, tanto que parece una pandereta…
Esto es simplemente porque quieren beatificar al hombre, y para ello hay que tener nosecuantos milagros XD asi que para cumplir las normas tienen que buscarlos de debajo de las piedras. A mi sinceramente no me parece mal oye… un poco bobo si XD pero si le quieren hacer santo no hacen mal a nadie, no era mal paisano.
Si quereis , que investiguen mejor los del “Tomate” y así de paso que beatifiquen al maricón que sale y al pendón de la “presentadora”. Si os hubiera pasado ese accidente a vosotros les estaríais dando gracias no al Papa, sino al santo del día
Pues si Maria José Jiménez Losantos, perdon, Serrano.
Probablemente JJ y Carmen Alcayde tengan mucho más rigor investigando q a esa secta a la que llamais iglesia, pero tus propias palabras te descalificas, despreciando a la gente por el mero hecho de ser gay y si nos hubiera pasado un accidente así daríamos gracias a los médicos, que son quiener realmente curan, y a los ingenieros que con su esfuerzo han conseguido evitar la masacre.
Espero que algún día la iglesia deje de “ir de putas y comprarse estatuas de oro” para realmente acercarse a la gente de la calle, algo que solo hizo la Santa Madre Teresa de Calcuta, eso sí es una santa.
Haya paz. Se pueden decir perfectamente las cosas sin necesidad de insultar a nadie, así que moderad vuestras palabras, que ando bastante atareado estos días como para tener que moderar el blog.
Este tema ya fue debatido en un foro al que entro regularmente y voy a decir aquí lo mismo que dije en ese foro:
En estos casos hay una parte objetiva, que es que gracias a la labor de los ingenieros que diseñan y construyen los elementos de seguridad el accidente no ha ido a mayores. Si este accidente hubiera pasado hace unos años… creo que todos sabemos qué habría ocurrido (yo creo que a todos nos vino a la mente la imagen de Senna al ver el accidente… bueno, al menos a mí me vino :P)
Por otra parte tenemos una parte subjetiva, que se trata del grado de intervención divina que ha podido tener lugar en la “salvación” de Kubica. Algunas personas pueden creer que ha habido mucha intervención divina, y otras personas que ninguna.
El problema surge cuando hay gente que no ve la parte objetiva (o no quiere verla) y atribuye el 100% del “mérito” a entidades divinas. Esa actitud me parece una falta de respeto hacia aquellos que hacen su trabajo para velar por la seguridad de los pilotos, desestimando completamente su trabajo al atribuir dicho mérito a algp o alguien de quien nisiquiera se tienen indicios de su existencia.
Ahí dejo mi opinión
yo he leido por ahi que esk llebaba el nomrbe de juan pablo ii en el casco o algo asi..
Llego tarde… Con 2 milagros creo que ya te pueden santificar.