El juego sucio y las mentiras no son nuestros representantes. Y eso es lo que se dejó claro ayer en las elecciones de la EUITIO. Despues de tanta mentira y de tanta artimañna barata, son los votantes los que ponen a cada uno en su sitio. Seguramente el señor Armas confiaba demasiado en que los votantes fueramos gente analfabeta sin ideas propias, que votaríamos a “una victima”. Afortunadamente no fue así, y quedó demostrado que en nuestra facultad, ideas propias son precisamente algo que no falta.
Enhorabuena a los ganadores y al señor Armas, cada uno está donde le corresponde.