
El caso es que ayer por la tarde no tenía nada que hacer, bueno, sí. Pero como había visto las dos anteriores entregas en el cine, con ésta no podía hacer una excepción para cerrar la trilogía.
Sinceramente, que el cine quede a 15 minutos de mi casa también tuvo algo que ver. ¿Qué más daría perderlos yendo hacia allí? Así que me encaminé sólo al cine, compré la entrada y me puse en mitad de la sala.
Había leído críticas de todo tipo. Desde gente como Red Stovall un crítico de cine que piensa que es un bodrio hasta gente que piensa que es la mejor de las tres películas y la que mejor capta la esencia del personaje como es el caso de Julian Clemente, un experto en el arácnido de las mallas azules y rojas. Yo me quedaría en medio, quizás un poco más del lado de Julian, ya que en pocas palabras me dan ganas de decir la famosa frase de Casablanca: “Tócala otra vez Sam“.

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