Antes de ayer fallecía el futbolista del Sevilla Antonio Puerta, y desde entonces se ha formado un circo enorme alrededor de ese hecho. Evidentemente, lamento al igual que todo el mundo la muerte de este jugador, así como lamento la muerte de cualquier persona, pero creo que ha quedado bastante patente la discutible moralidad de la que gozamos los españoles.
Parece que con la muerte de Antonio Puerta, todo el mundo se ha olvidado de que el este lunes ha muerto Enma Panella, actriz de “Aquí No Hay Quién Viva”, y a la que seguramente la mayoría de los que lloraron y lamentaron la muerte del jugador del Sevilla habían visto muchas más veces que al futbolista. Sin embargo, resulta curioso que su muerte pasara casi desapercibida, al igual que la muerte del escritor Francisco Umbral, ganador de numerosos premios literarios, como el Planeta o el Principe de Asturias. Ésto creo que debería ser un motivo de reflexión para todos, que deja patente que vivimos en un país de garrulos inculturizados.
También ha quedado patente que los medios de comunicación deportivos de España parece que sean una extensión de la prensa rosa, ya que últimamente dan más importancia a noticias intrascendentales como “Ven a Hamilton con la hija de uno de los accionistas de McLaren” o hablando durante días sobre la muerte de Puerta simplemente “porque sí”, aunque ya esté todo dicho. Intentan dar muestras de solidaridad y lecciones de falsa moral a los espectadores, porque en el fondo lo que cuenta es el egoísmo, y en este caso hay que demostrar quién es el más moral de todos. Y es que el morbo tira mucho.
La verdad es que da bastante pena que el jugador haya muerto dejando a su mujer embarazada y una cuenta corriente repleta de billetes morados y con un seguro de vida con más billetes morados todavía, pero qué queréis que os diga, más pena me da del obrero que muere en el trabajo en unas condiciones de seguridad precarias, dejando a una mujer embarazada y una cuenta corriente vacía, o la anciana que muere porque con la pensión de 300€ al mes que tiene no puede ni comprar comida. A este tipo de personas no se les hacen pancartas ni les dan medallas al mérito, porque, le pese a quién le pese, vivimos en un país de canis… y hablando de canis…