No soy ningún aficionado a las series españolas. La inmensa mayoría de ellas me parece un truño poco original, que abusan de los tópicos de las series americanas una y otra vez, resultando repetitivas, cutres y predecibles.
Claro ejemplo de ésto, lo pudimos ver el otro día con el ridículo final de Los Serrano (Que ya sólo el nombre, es un “medio plagio”) - patético donde los haya- en el que Antonio Resines se tiraba de un puente y se despertaba descubriendo que todo lo que había vivido durante los últimos 5 años era un sueño.